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Lamentablemente hemos tenido muy mala experiencia. No lo recomiendo para casos de gravedad. Hemos sido clientes durante 7 años y nos hemos sentido bastante decepcionados con el trato y el error en el diagnóstico que podría haberle costado la vida a nuestra gata.
El pasado diciembre llevamos a nuestra gata ya que había perdido peso y padecía una enfermedad renal. Nos atendió Raquel Nevado. Le hicieron las pruebas entre ellas una ecografía, la ingresaron un par de días por fallo renal y nos la mandaron a casa con un antibiótico de amplio espectro (en total 400 € por el tratamiento e ingreso )y próxima revisión en un mes. A los 10 días del ingreso, mi gata empeoró presentando síntomas de dolor al orinar sangre y decidimos llevarla al hospital veterinario donde afortunadamente al hacerle la ecografía le detectaron cálculos de gran tamaño que era lo que estaba provocando el fallo renal, que tenía una bacteria ( del ingreso), una anemia pronunciada y que el tto con antibiótico no estaba haciendo ningún efecto al ser inadecuado para su condición. En ningún momento en el informe de la clínica ni en las propias ecografías grabadas parcialmente (realizadas por Raquel Nevado cuando normalmente las hace Bárbara) supieron detectar los cálculos ni en los análisis el estado en el que se encontraba mi gata, haciendo que este error en el diagnóstico empeorase su situación al causar más daño en el funcionamiento del riñón derecho justo al lado de donde se situaban los cálculos e incrementando la anemia por el mal funcionamiento de los riñones. Cuando fuimos a hablar con ellos para saber que es lo que había pasado, nos atendió María que nos estuvo explicando con detalle (a pesar de no haber sido ella la que la atendió por último) e incluso íbamos a irnos sin reclamar nada pero todo se torció cuando hablamos con Juan Andrés que negaba rotundamente el error en el diagnóstico y que “ellos solo interpretaban sombras” y se negó a devolvernos el dinero. En ningún momento él se interesó por el estado de la gata tratando la situación como si fuese exclusivamente un desacuerdo económico. Al final afortunadamente mi gata ha podido sobrevivir después de dos transfusiones de sangre y una operación de urgencia para la extracción de los cálculos, de no ser por haber presentado síntomas y haberla llevado al hospital veterinario clínico (grandes profesionales) no estaría viva y han conseguido que se recupere. Aunque hay que tener en cuenta la acentuación del daño causado en los riñones causado por este error diagnóstico.